Soy Juan Camilo Jiménez Rocha Nací el primero de agosto en
el año 1997, al recordar mi infancia
gran parte de ella la viví en el sur de Bogotá exactamente por los lados del
bosque sacarlos, este barrio es conocido como Pijaos, más ahí de eso tuve la
dicha de convivir, en un barrio alegre, prospero de sonrisas y niños
jugueteando en las calles, fue una infancia bastante normal al comparar la
nuevas vidas, aún existía esa pequeño juego que se llamaba escondidas, aparte
de eso en mi casa convivíamos muchas personas, diría que era un poco exagerado
pero fue un criterio no se de mis padres el vivir ahí, éramos mi tío, su esposa y sus dos hijas por un lado, en
otro lado éramos, mi madre, mi padre,
mis tres hermanos y yo, todos nosotros convivíamos con mi abuelita. Era una época
maravillosa el pensar que todos convivíamos para formar una familia, pero el
tiempo nunca perdura y crecimos pero antes de complementar ese punto quiero
contarles que inicie mis estudios en un jardín muy chato pero que a la hora de
la verdad era un gran lugar, se llamaba los pitufos creo no me acurdo, solo se
desde el fondo mi experiencia que fue una gran etapa la que viví en ese sitio.

La escuela en si la inicie en el famoso por muchos y conocido
por pocos como el Enrique Olaya Herrera, fue una etapa difícil lo poco que
recuerdo son mis días sentado en las escaleras comiendo mis onces solo, a mi
parecer viví el rechazo en carne propia, conocí a la soledad desde muy temprano
en esos momento no lo entendía, solo asimilaba y me recogía en mi imaginación pensando
en amigos imaginarios o poderes extraordinarios, creo que en eso era mi esencia
de niño.
Así transcurrió mi primaria, un poco tétrica pensándola de
esa manera pero lo que hecho, hecho esta y más nada se puede hacer, mi
bachillerato, secundaria como deseen llamarla cambie, cambio, conocí personas,
que en estos momentos todavía palpitan en mis recuerdos, extrañándolos, fuesen
como fuesen, en sexto los conocí 4 compañeros que los consideraba mis amigos,
se llamaban Yensi, Mafe, Karen, Johan, personas extraordinarias muy amigables, y
fuera de la institución pude conocer por medio de mi abuela a Sneider un Amigo
que espero volver a ver, pero bueno fue una época muy bonita, un poco destacada
de una etapa de soledad de la que venía; pero nada dura para siempre, todo fue
cambiando y un año más tarde después de unas largas vacaciones, ya nada era
igual sentía que la soledad volvía, y con un rechazo palpitante, pensé en serio
que todo volvía a ser lo mismo pero gracias a la clase de español no fue así,
conocí a Raúl, una persona tan innata en el mundo de la amistad, el
compañerismo, le llovían las personas en torno a él, se convirtió en uno de mis
mejores amigos, de ahí conocí a Johan, diría que después de tanto tiempo sigo
diciendo que sería mi mejor amigo no sé quién lo diría; no sé si piense lo
mismo de todas formas, nada dura como uno quisiera. En noveno grado mi familia
se mudaba para el año siguiente, y solo me quedo despedirme y recordarlos como
los mejores.
Conocí Funza el 10 de
diciembre del 2011, muchas emociones, capítulos terminaban hay solo quedaba yo
y mi familia, esa verdadera esencia de amista solo era vaga y pasajera, a
entrar a decimo, tardo un poco pero me familiarice con los nuevos del grupo, luego
con unos que ya estaban y así, con los que más convivía para inicios del año
2012 era con Marolyn, Angie, Johana, Laura, Cristian y Sebastián, excepcionales, increíbles
personas alegres, pero ya acostumbrado a mi soledad, fue cambiando y para el
2013, conviví con Daniel Melo, Natalia, Yuri. Muy maduros para su edad, tenía
unos temas que hasta me exaltaban, pero ocurrieron choques, rechazo por parte
de ellos, solo me quedo salir andante. Solo del bachillerato, pues cuando los
veo por la calle los saludo y me saludan de la forma más cordial a excepción de
Natalia, nunca sabré su putada con migo pero qué más da, pereciera que nadie
duraba en mi vida todo era tan pasajero.
Seis meses más tarde ingrese al Sena estudie mesa y bar y
que me arrepiento rotundamente. ¡Qué
jueputa! no quiero saber de atender una mesa, si así me convertí en una
creciente alma de libertad, conocí personas si como todo pero solo fue como
todo algo pasajero. Nada excepcional, muy cotidiano ya estoy acostumbrado, en cierta
manera aprendí a amar mi estadía, mis errores, mi soledad.
Pero viví el infierno cuando me presente al ejercito llegue
a pensar que todo acabaría ahí pero fui más fuerte y los valamadres de los
generales no pudieron llevarme ¡ja!, Dios estuvo de mi lado, años más tarde
2016 entre a la Universidad Corporación Unificada Nacional de educación superior más conocida como CUN,
para ser exactos sus sedes se tornan a los alrededores del centro, barrio La candelaria,
las personas que conozco solo diré que todos son increíbles; sus formas de
pensar, cuestionar y debatir, solo me hace pensar que me alegro de haber escogido
esta carrera, una maravilla.
Agradezco rotundamente a una señora del nombre Nubia que me
ayudo para que la libreta por fin pasar a estar en liquidación. Mis nuevas
amistades Natalia que todos los días es una tomadero de pelo que es asta
extraña pero de ella aprendí a ver el centro de otra manera, Marcela que con su
forma de ser eleva toda expectativa y Cristian un otako más del monto.






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